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La NASA experimenta con granjas de algas para crear biocombustible aeronáutico

La NASA ha obtenido buenos resultados en su experimento de la creación de una granja de algas de agua dulce, para producir biocombustible aeronáutico

El Offshore Membrane Enclosures for Growing Algae (OMEGA por sus siglas en inglés) es una propuesta de la NASA para producir biocombustibles para los aviones, en la que desarrollan el cultivo de algas de agua dulce, al capturar dióxido de carbono y producir el biocombustible, a través de tubos de plástico flexibles que flotan en el agua de mar y contienen algas de agua dulce -que se desarrollan en aguas residuales y son las plantas que más rápido crecen en el planeta-.

La idea de utilizar algas surge porque éstas son capaces de producir energía a partir de dióxido de carbono y de los nutrientes de las aguas residuales, con lo que generan una biomasa que puede ser convertida en biocombustible, o incluso en fertilizante y alimentos para animales. Además, las algas tienen la capacidad de limpiar las aguas residuales porque eliminan compuestos que, de no ser por ellas, contribuirían a la formación de las llamadas zonas muertas marinas.

La finalidad de este proyecto con biocombustibles aeronáuticos es que sustituyan el uso de combustibles fósiles, lo que reducirá la emisión de gases de efecto invernadero y la acidificación de los océanos. Por ahora sólo siguen las investigaciones -que ya llevan dos años y 10 millones de dólares invertidos– para hacer más viable el proyecto a gran escala y abrir el camino para que se comercialice, pues se requiere una gran infraestructura de tuberías y de transporte de productos, de la cual los científicos y expertos aún no han podido calcular exactamente el costo que implicaría una ‘granja de algas’ de gran tamaño. Por lo pronto afirman que según los resultados que han obtenido, con 5 kilómetros cuadrados de granjas de algas se podrían obtener hasta 9 millones de litros de biocombustible al año.

Fuentes: Biocombustibles (NASA) veoverde.com

 

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Australia apuesta por las microalgas para ser un gran productor de petróleo mundial

La microalga ha pasado de ser de un proyecto potencial a ser una realidad. Hace diez años, el coste de la producción de este biocombustible era de 1.000 dólares por barril. Sin embargo, ahora el precio ha descendido a 250 dólares.

Su viabilidad no solo es positiva porque los precios se han reducido, sino porque se han encontrado nuevas algas que hacen que el desarrollo de la obtención comercial de petróleo a partir de ellas sea factible.
El académico Stephens y su equipo de investigación de la Universidad de Queensland, en colaboración con el Instituto de Tecnología de Karlsruhe y la Universidad de Bielefeld, de Alemania, han descubierto microalgas robustas y de rápido crecimiento para conseguir una producción alternativa de combustible más barata y eficiente.

Stephens asegura que con solo el 0,2% de la masa de tierra de algas de Australia se podría generar suficiente combustible para cubrir las necesidades del propio país. El académico va más allá y sostiene que con el 1% de la masa de tierra de algas podría llegar a los niveles de Arabia Saudí en cuanto a producción de petróleo.

Con vistas al 2020

La principal virtud de la energía producida a partir de microalgas es que su materia primera no es de uso común para los humanos como ocurre en otros casos. Asimismo, sus rendimientos potenciales son muy superiores a los de los otros biocombustibles. Un dato: con las microalgas se consiguen más de 7.000 litros de combustible por cada 4.000 metros cuadrados de cultivo frente a los 946 que puede producir el maíz.

«La integración de nuevas tecnologías implica que podamos transformar una amplia gama de microalgas en biocombustible que puede ser procesado en las actuales refinerías de petróleo. Ahora el éxito de esta industria depende de los bajos costes de producción y del crecimiento rápido», mantiene Stephens.

El investigador y su equipo han encontrado cientos de nuevas especies de microalgas en aguas dulces y saladas de toda Australia. El mismo Stephens apunta que las compañías de petróleo están invirtiendo millones de dólares en el desarrollo de biocombustibles creados a partir de algas. En concreto, en Estados Unidos se calcula que se pueda comercializar su producción en el 2020.